ANTONIO MERCERO

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Antonio Mercero Santos (Madrid, 1969) es Licenciado en Periodismo. Trabajó en las agencias de noticias LID y FAX PRESS, dirigidas por Manu Leguineche, entre 1990 y 1992, y fue colaborador de La Gaceta de los Negocios en Nueva York. 

En 1994 empezó a trabajar como guionista en la serie Farmacia de Guardia. Desde entonces, ha escrito en series como Hospital CentralLobosMir y Siete días
al desnudo
.También ha escrito las miniseries El pacto, dirigida por Fernando Colomo, y El Rey, de Norberto López Amado.

En cine, ha colaborado en el guión de La vergüenza, dirigida por David Planell, y es coguionista de las películas Quince años y un día y  Felices 140, de Gracia Querejeta. 

Ha publicado las novelas  La cuarta muerte (Espasa, 2012) y La vida desatenta (DeBolsillo, 2014). 

El final del hombre es la primera entrega de una serie policiaca, protagonizada por el inspector Carlos Luna, que pasará a llamarse Sofía Luna, tras su operación de cambio de sexo. Se publicó en Alfaguara en septiembre de 2107.

La segunda entrega de esta serie, titulada El caso de las japonesas, saldrá en Alfaguara Negra en septiembre de 2018.

Más información en la web de Alfaguara

OBRA

 

El final del hombre (Alfaguara, septiembre de 2017)
Derechos Serie TV cedidos a Tornasol Films

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El final del hombre es una novela policiaca de corte clásico. Combina la investigación de un crimen con la reflexión sobre el cambio de paradigma
que se está produciendo en la sociedad en la relación entre los hombres y las mujeres. Las mujeres llevan años compitiendo en parcelas tradicionalmente masculinas. El reparto ancestral de roles en temas como el trabajo, el dinero, el sexo, los hijos o la pareja está siendo revisado a gran velocidad, pero todavía se producen en la sociedad actual un buen número de asimetrías y de injusticias. Es como si la legión de mujeres que viene pisando fuerte fuera contemplada con perplejidad por una tribu de hombres casi sonámbulos. Hombres que ocupan puestos de responsabilidad en la gran empresa, en la política, en la judicatura, etc, y que no terminan de aceptar que ha llegado el momento de la igualdad entre los dos sexos.

La novela propone una reflexión sobre este tema. Ya desde el título, certifica la defunción del imperio masculino. Pero en lugar de lanzar la reflexión con un ensayo tedioso, lo hace por medio de una trama policiaca llena de giros y de sorpresas. 

El personaje protagonista es un policía que está en pleno proceso de cambio de sexo. Era un hombre y comienza la novela en su primer día como mujer. De Carlos Luna a Sofía Luna. Además de encarnar perfectamente el tema de la novela, la elección del protagonista no deja de ser novedosa. Quizá sea esta la primera novela policiaca protagonizada por un policía transexual.

El personaje está inspirado en un caso real, un policía inglés que se sometió a una operación de cambio de sexo y sufrió el rechazo de todo su entorno (laboral, social y familiar). En el caso real, el policía se vestía de hombre cuando tenía que ver a sus hijos y recuperaba el vestuario femenino en el resto de su vida. Sofía Luna, el personaje de esta novela, no llega a tanto. Pero sí tiene problemas para conseguir la aceptación de su hijo de dieciocho años, al que le cuesta mucho digerir la novedad de que ahora tiene dos madres. Así pues, la novela tiene un tema muy actual y un protagonista atípico y quizá un poco transgresor. A modo de contrapeso, el autor ha optado por una estructura clásica. 

La novela comienza con la aparición de un joven asesinado. En el siguiente capítulo se presenta el entorno machista de la Brigada de Homicidios. Acto seguido conocemos al singular policía que va a investigar el crimen. A partir de ahí, desfilan por la novela los sospechosos del crimen. Para ilustrar bien el tema de reflexión, conoceremos a un escritor de novelas medievales, un apasionado de la heráldica y la genealogía, un catedrático de Historia que aspira a un sillón en la Academia (pero el puesto se lo disputa una mujer), un abogado que maltrata a su esposa, un grupo de neonazis… Personajes masculinos que, cada uno a su manera, se resisten a aceptar los nuevos tiempos.
En medio de todo este lío, Sofía Luna trata de encontrar su lugar como mujer. Su primera obligación es resolver el crimen, pero además tiene que conseguir la aceptación de su entorno laboral y, sobre todo, conservar el amor de su hijo.

 

El caso de las japonesas (Alfaguara, septiembre de 2018)

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Todavía convaleciente tras la cirugía de reasignación del sexo femenino, Sofía Luna se reincorpora a la Brigada para investigar los asesinatos de varias turistas japonesas. El asesino deja pintadas en los lugares más turísticos de la ciudad y sus víctimas parecen tener, además de la nacionalidad, un segundo rasgo en común: todas son asexuales.

Sofía se adentra en el mundo de los viajes turísticos organizados, donde crece la corrupción, y también en los círculos de las personas asexuales, un colectivo muy numeroso en Japón y de importancia creciente en España, que rechaza la hipersexualidad de la vida moderna y que tiene como animal favorito a la estrella de mar. Precisamente una estrella de mar aparece junto a los cadáveres de las japonesas.

¿Quién es este asesino en serie que escoge a sus víctimas en el centro turístico de Madrid? Sofía y su equipo tendrán que trabajar bajo una fuerte presión mediática, sobre todo cuando desaparece la hija del embajador japonés, una joven llena de vida y con una conducta un tanto extraña. 

Además, Sofía tendrá que retomar la relación con su padre, con el que no se habla desde hace años, cuando este es detenido por matar a un hombre. La investigación empieza a destapar misterios que le harán preguntarse a Sofía si de verdad conoce o ha conocido alguna vez a su padre.