| Obra
Ronaldo Menéndez
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Las
bestias (Lengua de Trapo, abril 2006)
Las bestias es la historia de un complot y la historia
de la crianza de un cerdo en la bañera de un piso destartalado.
Y ambas historias transcurren en una isla embrutecida por la pobreza
y la perversión de un poder monopolizado desde hace décadas.
Claudio Cañizares descubre por azar que en la ciudad hay
dos hombres que quieren matarlo, pero a él, como al lector,
se le hace imposible imaginar el motivo de esa amenaza que ha venido
a inmiscuirse en su vida intravertida y mediocre: Claudio es un
oscuro profesor de instituto que dedica todo su tiempo libre a la
redacción de una tesis sobre las representaciones simbólicas
de la Oscuridad. Como sus vecinos, se ha decidido a criar un cerdo
en la bañera, en vista de la escasez de víveres en
el mercado y a pesar del horror que le producen los gritos de ese
animal que es una «máquina de devorar todo lo que no
sea su propio cuerpo».
El
lenguaje de Las bestias es bestial, desgarrado, lleno de
argot y de comparaciones provenientes de la cultura de masas. Los
diálogos, de gran eficacia, se encuentran insertos en las
partes narrativas, lo que contribuye a que se sostenga el ritmo
taquicárdico del conjunto.
Una
suerte de Tarantino literaturizado y pasado por el Caribe. Un humor
que duele.
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De modo que esto es la muerte (Lengua
de Trapo, 2002)
Violencia, crueldad, muerte… De las entrañas crudas
de la realidad surgen a veces, gracias al poder de la literatura,
relatos con un tremendo sentido metafísico. Estos relatos
nos ofrecen una exagerada percepción de la vida para cerrarse
en finales abruptos e impactantes, como los que proporciona a menudo
la misma muerte, siempre tan inesperada. Así, con la antropofagia
como metáfora certera del hambre, varias historias de este
libro parecen responder a la paradoja del hambriento que busca comida
sin saber que acabará él mismo convertido en el almuerzo
de otros…
Cuento a cuento va estampándose en este libro la imagen de
la Cuba del presente, que Ronaldo Menéndez rastrea hasta
sus extremos más recónditos por medio de sus personajes,
hombres y mujeres que tratan inútilmente de escapar de un
mundo degradado y sin esperanza.
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La
piel de Inesa (Lengua de Trapo, 1999)
Premio Lengua de Trapo, 1999
No
se sabe cuáles son los móviles detrás del interés
sexual de una mujer madura por un niño de apenas doce años.
¿Franco, aunque atípico amor?¿Un mito ancestral
que marca el destino de los personajes? La Piel de Inesa relata
el descubrimiento de la sexualidad por parte de este niño
a través de sus relaciones con la madre de una amiga. El
amor lo lleva a crearse, junto a esta mujer, un espacio de sosiego,
que irremediablemente va siendo invadido y destruido por un entorno
social degradado. Por encima de la trama gravita la idea de que
la degeneración social y política penetran y destruyen
todas las esferas del ser humano: afectiva, psicológica e
incluso sexual.
Narrada con un lenguaje cargado de simbolismo y de belleza, La
piel de Inesa es una novela en la que afloran en plenitud todas
las virtudes que ya mostró su autor en sus anteriores trabajos
narrativos: la habilidad para adecuar el estilo a los diferentes
asuntos que conforman la historia - con una versatilidad técnica
que deslumbra casi tanto como su capacidad para llenar el lenguaje
de poesía y de sentido- y el hallazgo de unos temas
y argumentos que nos llevan directamente a los conflictos del hombre
moderno: en este caso, la dificultad de la inocencia en medio de
un mundo que declina.
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El
derecho al pataleo de los ahorcados (Lengua
de Trapo, 1997)
Premio
Casa de las Américas de Cuba, 1997
En
esta obra conviven en tensa armonía el cuento fabulador y
el relato de corte metafísico, con resonancias borgianas:
dos vertientes literarias que identifican a Ronaldo Menéndez
como un singular escritor que logra, partiendo de arriesgadas búsquedas
formales, textos de sólida trabazón argumental.
Como un mago del punto de vista, Menéndez escoge cada vez
el narrador, el foco, los personajes, los escenarios, la técnica
imprescindible para la historia que quiere contarnos. Y pone toda
esta versatilidad técnica al servicio de una visión
de nuestra cultura para la que La Habana - ciudad donde a
menudo se ambientan sus relatos - sólo es metáfora
del mundo, y cada personaje, metáfora del hombre abrumado
por los niveles distintos de opresión de nuestra época:
político, sexual, religioso, físico…
Así, este libro, que hará las delicias de los degustadores
del género narrativo por excelencia, glosa la cita de Rulfo
que lo abre: “Déjenme aunque sea el derecho de pataleo
que tienen los ahorcados.”
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Alguien
se va lamiendo todo
( Ediciones Unión, Ciudad de la Habana, 1996)
Premio
David, 1990
Se
trata de la obra con la que Ronaldo Menéndez entra al mundo
editorial. A pesar de haber sido galardonada con el Premio David
(1990) que otorga la Unión Nacional de Escritores y Artistas
de Cuba a autores inéditos, este libro escrito entre los
16 y 17 años, permaneció censurado en Cuba hasta
el año 1996. Cargado de la sedienta experimentación
técnica de los primeros momentos, el autor aborda temas
de alto perfil social, de manera directamente realista y contestataria,
trazándose así un perfil de la Cuba de la época
de la Perestroika.
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