ALFONSO AGUADO

Nací el año 14 después de Trump — o en el 1960 después de Cristo, según el calendario antiguo— y a lo largo de ese tiempo he sido de todo… menos yo mismo. Bueno, tampoco he sido puta, banquero, ni político, pero he sido músico, compositor, periodista, lavacoches, abogado, encuestador, buscavidas, empresario, representante artístico, productor, autor teatral, emprendedor, publicista, actor, inventor… y un largo etcétera de cosas.

Por ser he sido hasta una pop star con dos millones de discos vendidos, groupies, fans y toda la parafernalia al uso; convertido poco después en una estrella estrellada, abandonada cual perro sarnoso hasta por las empleadas de charcutería del supermercado, que pasaron de hacerse selfies conmigo mientras me daban la mortadela a borrar las fotos porque ya no salía en la tele.
He compuesto y cantado con mis grupos, Los Inhumanos y la Banda del Capitán Canalla, unas cuantas de esas canciones pegadizas que se te adhieren a las neuronas a tu pesar como: “Me duele la cara de ser tan guapo”, “Qué difícil es hacer el amor en Simca Mil”, “Duda Duba”, “Manué no te arrime a la paré” o “A por ellos”, que habrás sufrido en alguna verbena.

El camino de mi existencia se asemeja a los carriles de una montaña rusa, pero a pesar de haber llevado una vida tan intensa, todas las cosas que he hecho han sido en realidad un medio para cumplir el auténtico objetivo de mi existencia: escribir. Cada situación y cada personaje con que me cruzaba, cada historia en la que me metía, eran para mí datos y documentos que convertiría en palabras de un libro cuando me hiciera mayor.

Hace tres años decidí que ya me había hecho mayor y publiqué el primero de mis libros: Los 33. El círculo secreto (Algón Editores), donde quise contar la verdadera historia de los 33 mineros que estuvieron enterrados vivos 69 días en un agujero a 700 metros bajo tierra en el desierto de Atacama.

Así que Trump. Un chiste de presidente es el segundo de mis hijos literarios. No sería técnicamente correcto decir que se trata de un libro con mensaje, más bien lo definiría como un libro con “recao”, pues a pesar de sus tintes humorísticos, intenta ir bastante más allá de los libros chorras que inundan las estanterías de las librerías.

OBRA

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Trump. Un chiste de presidente. Crónica bizarra y gamberra de la ascensión de un timador a la Casa Blanca (Editables, 2017)

El 20 de enero de 2017, Donald Trump consumó el que probablemente sea el mayor timo de todos los tiempos: su toma de posesión como Presidente de los Estados Unidos de América.  

Para la gente que le aplaudía bajo la lluvia, aquella especie de macho alfa de lomo plateado, embutido en un traje de quince mil dólares, era la personificación del héroe americano, pero detrás de su sonrisa de vendedor de coches averiados se esconde un villano de comic, a la altura del Joker y la madrastra de Blancanieves. Una historia alucinante que Alfonso Aguado nos va descubriendo página a página, en un viaje lleno de sorpresas para el lector, que unas veces cree estar dentro de una novela de espías de John Le Carré y otras en una comedia de Berlanga. 

Si pensabas que las cosas no podían dar miedo y risa a la vez, este libro te demostrará lo contrario. Sexo, mentiras, cintas de vídeo, secretos, dinero, telebasura, ciberespionaje, extorsión, fraude electoral, intereses oscuros, corrupción y tramas ocultas se entremezclan en un relato diferente a todo lo que se ha escrito sobre Trump. Detrás del escenario donde se escenifica la farsa del hombre que hizo realidad su sueño americano y va a volver a hacer grande a su país, se esconde más basura que en todos los vertederos de los Estados Unidos. Nada es lo que parece. 

Olvídate de todo lo que has oído y leído hasta ahora, la historia es mucho más fuerte de lo que te han contado.